Sony Music supera las 260.000 retiradas de deepfakes: la industria aprieta el cerco a la IA
Escrito por Valeria el 6 octubre 2026
Sony Music ha solicitado la retirada de más de 260.000 canciones generadas con IA que imitan las voces y la imagen de sus artistas. La cifra, casi el doble que hace seis meses, marca el pulso de una batalla que ya no es teórica.
Qué ha pasado
Sony Music ha pedido a las plataformas digitales que retiren más de 260.000 canciones creadas con IA que suplantan a sus artistas. El dato, adelantado por el Financial Times y confirmado por la compañía a Billboard, corresponde al cierre de septiembre y casi duplica las 135.000 solicitudes acumuladas a finales de marzo. Entre los nombres suplantados aparecen Harry Styles, Adele, Britney Spears, Queen y Michael Jackson.
El ritmo se ha acelerado: según los cálculos de Music Business Worldwide, Sony ha enviado una media superior a las 20.000 peticiones al mes entre abril y septiembre.
Por qué importa
La compañía no se anda con matices. Describe el problema como tracks generados por IA que imitan las voces y la imagen de sus artistas sin permiso, una práctica que, dice, está ocurriendo a gran escala, perjudica a los artistas, engaña a los fans y socava el uso ético de la IA. La frase más incómoda es la que pone el foco económico: cada reproducción fraudulenta quita dinero a los artistas y compositores cuya música se está escuchando.
Conviene precisar qué miden esos números. Son peticiones enviadas, no retiradas efectivas, y no todos los temas señalados respondían a fraude de streaming: el recuento se centra en la suplantación no autorizada, no en toda la música hecha con IA. La propia Sony resume su situación con una expresión repetida estas semanas: se está convirtiendo en una lucha cuesta arriba.
El vacío legal que lo explica
En Estados Unidos no existe una ley federal que impida usar el nombre, la imagen o la voz de un artista en un deepfake. La protección depende de un mosaico de normas estatales que cambia según dónde se origine el contenido. Para tapar ese hueco, los grandes sellos y las plataformas pactaron en 2023 un procedimiento voluntario de notificación y retirada que, sin rango legal, es hoy la principal herramienta de contención.
A la vía administrativa se suma la judicial: Sony mantiene demandas contra las plataformas de música con IA Suno y Udio por infracción de derechos de autor. Y el contexto es de avalancha: Deezer cifró en julio en unos 90.000 los tracks generados con IA que llegaban cada día a los servicios bajo demanda.
La línea entre herramienta y suplantación
No conviene mezclar planos. Lo que Sony persigue es la suplantación de identidad, no el uso creativo de la IA. En la escena electrónica, los ejemplos de colaboración legítima entre humano y máquina se multiplican: el festival R² de Ámsterdam puso en escena una colaboración en directo entre artista y sistema de IA, y Reinier Zonneveld entrenó un modelo con miles de horas de su propia música. En el terreno visual, propuestas como el videoclip conceptual de Vil Anders para Opened My Eyes se apoyan en flujos de IA para construir su estética.
La diferencia es sencilla de formular y difícil de vigilar: usar la IA para crear con tu propia voz es una cosa; clonar la de otro para capitalizar su audiencia, otra muy distinta.
Qué vigilar
Tres frentes. La evolución de las demandas contra Suno y Udio; el paso de los procedimientos voluntarios a marcos legales en Estados Unidos y la Unión Europea; y la capacidad técnica de las plataformas para evitar que el mismo deepfake vuelva a subirse tras ser retirado. Sony ya ha dicho que espera que actúen con rapidez. Es, hoy por hoy, la parte más frágil de toda la cadena.
Imagen de cabecera: «Mixing Console and Laptop», de Dejan Krsmanovic, vía Wikimedia Commons (CC BY 2.0).